martes, 9 de septiembre de 2008

Volviendo de Valencia


Me apasiona la luz. Dedico mucho tiempo a pensar en ella. Tanto para la pintura como para la fotografía lo son todo. A veces las condiciones caprichosas de la atmósfera nos regala momentos mágicos en los que la luz deja de ser el aglutinante para convertirse en verdadera protagonista.

Ultimamente, cuando voy a los concursos, no suelo parar a fotografiar. Por la mañana hay prisa y por la tarde demasiado cansancio. Es una pena pues las horas a las que suelo viajar modelan muy bien los paisajes. Esta vez no necesitaba parar, así que no pude resistirme.

3 comentarios:

coco dijo...

Pues sí que mola la nubecilla naranjoide y los azules que salen por los laos... además, que irías to flipao con tus euracos bajo el brazo... jejeje!!! o me equivoco??

djpedrus dijo...

alguien se dejo lámparas encencidas entre las nubes....
muy buena imágen

Ignatius dijo...

Pues si. La verdad es que si fue un momento muy especial. Diez minutos fantásticos, de impresionante belleza y con el subidon del premio algo casi místico.